El Ministerio del Ambiente (Minam) juramentó a más de 500 jóvenes voluntarios en Trujillo, quienes liderarán campañas de reciclaje, arborización, limpieza comunitaria y educación ambiental para construir una región más sostenible.

En una ceremonia realizada en el Coliseo Inca de Trujillo, el ministro del Ambiente, Miguel Espichán Mariñas, tomó juramento a más de 500 nuevos promotores ambientales de la región La Libertad, quienes asumirán el reto de movilizar a sus comunidades en defensa del medio ambiente.
Estos voluntarios —muchos jóvenes de distintos distritos, barrios y zonas rurales— se convierten en actores clave de lo que Minam define como una “cultura ambiental”: llevarán mensajes de cuidado del planeta directamente a colegios, vecindarios y comunidades. Su labor incluirá fomentar el reciclaje, reducir la contaminación, proteger la biodiversidad y promover prácticas sostenibles en la vida diaria.

Las acciones de este grupo formarán parte del Programa Municipal de Educación Ambiental (EDUCCA), promovido por el Estado, que busca involucrar a la ciudadanía en la protección del entorno desde las bases.
Durante su discurso, Espichán Mariñas destacó que los promotores desempeñan un rol fundamental: “Son quienes movilizan, motivan y hacen posible que la gestión ambiental avance en el territorio”. Con su apoyo, las autoridades regionales y municipales esperan reforzar campañas de arborización, conservación de áreas verdes y limpieza urbana —medidas claves para mitigar el calor, recuperar espacios públicos y mejorar la calidad de vida.

Este impulso ciudadano llega en un contexto en que La Libertad también trabaja en estrategias de adaptación al cambio climático, como lo detalló recientemente el Minam con la aprobación de su Estrategia Regional de Cambio Climático al 2050.
Aunque los desafíos ambientales de la región —como la contaminación, el manejo de residuos, zonas vulnerables, entre otros— son múltiples, la incorporación de estos 500 promotores representa una apuesta para generar cambios desde la comunidad, reforzando lazos sociales y responsabilidad compartida. Para muchos, la conciencia ambiental deja de ser un asunto institucional y se convierte en una tarea colectiva.