Fundación BBVA recuerda que la Independencia se forjó en Trujillo

A través de la emblemática Casa de la Emancipación, la Fundación BBVA destaca el papel crucial de Trujillo y del marqués de Torre Tagle en la proclamación de la Independencia, siete meses antes del histórico 28 de julio de 1821 en Lima.

La Fundación BBVA ha recordado que uno de los momentos más determinantes en la historia del Perú ocurrió en Trujillo, específicamente en la actual Casa de la Emancipación, lugar donde se proclamó por primera vez la independencia del país. Esta casona, conocida también como la “Casa de las ventanas”, fue el epicentro donde se gestó el apoyo logístico, económico y militar a la expedición libertadora del general don José de San Martín, quien aún se encontraba en Huaura.

El 29 de diciembre de 1820, liderados por el marqués don José Bernardo de Torre Tagle, las autoridades de la ciudad tomaron la histórica decisión de proclamar la Independencia de Trujillo, anticipándose a cualquier confrontación militar y marcando así un hito en el proceso emancipador del Perú.

Lejos de ser una acción impulsiva, esta proclamación fue fruto de largos preparativos. Torre Tagle, además de tener vínculos con San Martín, mantenía una estrecha amistad con Bernardo O’Higgins, uno de los principales aliados del proceso independentista. Este lazo no solo fue político, sino también familiar, al contraer matrimonio con la viuda de un pariente cercano de O’Higgins.

Los efectos de este pronunciamiento se sintieron rápidamente. El 12 de febrero de 1821, desde su cuartel en Huaura, el general San Martín envió una proclama agradeciendo a Trujillo y a su intendente, destacando que más de cien pueblos proclamaron su independencia tras esta valiente decisión.

Según historiadores como Alberto Pinillos e Iván La Riva Vegazzo, el papel de Trujillo fue determinante. San Martín llegó incluso a expresar que, de no haberse levantado Trujillo, habría tenido que regresar a Chile, lo que habría comprometido todo el proyecto independentista.

La Fundación BBVA, que actualmente tiene su sede en esta histórica casa, resalta que este lugar no solo es un espacio cultural, sino también símbolo de la valentía y decisión de los trujillanos por cambiar el rumbo del país y consolidar el sueño de una América libre.