El consejero regional de La Libertad señaló que proyectos ejecutados bajo la modalidad de gobierno a gobierno presentan retrasos, costos elevados y bajos niveles de avance, pese a que fueron anunciados como obras rápidas y eficientes.
El consejero regional por Trujillo, Ever Cadenillas Coronel, expresó su preocupación por la eficiencia y transparencia de los proyectos ejecutados bajo la modalidad de fast track o gobierno a gobierno (G to G), especialmente aquellos vinculados a las obras de solución integral en La Libertad.
Cadenillas criticó que los costos de estas intervenciones se han incrementado de manera considerable, sin que los avances correspondan a lo prometido. Recordó que en el hospital de Cascas, inicialmente proyectado con un presupuesto de S/120 millones, actualmente la inversión se estima en S/416 millones.
Asimismo, advirtió que en las quebradas San Carlos y San Idelfonso, que se desbordaron en el 2017, aún no se cumplen las metas, pese a los años transcurridos y a los incrementos presupuestales. “Cuando se presentó el fast track, se dijo que las obras serían inmediatas, pero hasta ahora no se han concluido. Solo la quebrada El León se terminó”, afirmó.
Durante la exposición del director nacional de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), Hernán Yaipén Arestegui, el consejero recordó que estas obras fueron transferidas del Gobierno Regional al Gobierno Nacional debido a su complejidad, pero cuestionó que el avance siga siendo mínimo.
Entre los ejemplos más preocupantes, mencionó:
- Río Virú: 0% de avance, pese a que el puente colapsado dejó incomunicado al norte del país.
- Drenaje pluvial de Trujillo: obra con un presupuesto estimado de S/450 millones, pero solo presenta un 11,38% de avance financiero (unos S/51 millones), sin ejecución física.
“El fast track no fue la oportunidad que se nos ofreció para culminar obras en los tiempos previstos. Estas inversiones, que fueron diseñadas con presupuestos menores, ahora se han multiplicado en costos y siguen inconclusas”, precisó Cadenillas.
El consejero sugirió evaluar si esta modalidad resulta realmente conveniente para el país, considerando que, en su opinión, con empresas nacionales el avance podría haber sido mayor. También señaló que el retraso podría estar relacionado con las subcontrataciones realizadas por las firmas extranjeras a cargo de los proyectos.
Finalmente, explicó que el fast track es un método de gestión en el que se desarrollan en paralelo las fases de diseño y ejecución, con el objetivo de acortar plazos. Sin embargo, en la práctica, advirtió que en el Perú este mecanismo no ha dado los resultados esperados en las obras de gran envergadura.