La psicóloga Sandra Fuentes Chávez, docente de la Universidad César Vallejo en Trujillo, explica que la theriantropía no constituye un trastorno mental, sino una forma de expresión identitaria presente sobre todo en adolescentes y jóvenes, siempre que no afecte su vida cotidiana ni el contacto con la realidad.
La identificación parcial o total con animales —conocida como theriantropía— ha ganado visibilidad en redes sociales y espacios juveniles, despertando interrogantes y preocupaciones en distintos sectores. No obstante, desde la psicología, este fenómeno no está necesariamente asociado a un trastorno mental, sino que suele vincularse a procesos de búsqueda de identidad y expresión simbólica, especialmente en adolescentes y jóvenes.
Así lo explicó la Sandra Fuentes Chávez, docente de la Escuela de Psicología de la Universidad César Vallejo (campus Trujillo), quien precisó que las personas que se reconocen como therian refieren una conexión instintiva, emocional o espiritual con un animal específico sin perder el contacto con la realidad.
“Quienes se identifican como therian no creen haberse transformado físicamente en un animal. Son plenamente conscientes de su condición humana, pero adoptan esta identificación como una forma de construcción de identidad o de expresión personal”, señaló la especialista. Añadió que estas vivencias pueden manifestarse mediante la imitación simbólica de conductas asociadas al animal —posturas, movimientos o sonidos—, sin que ello implique delirios.
La psicóloga explicó que, durante la adolescencia y la juventud, es común explorar distintas formas de autoafirmación. En ese marco, la theriantropía puede funcionar como un lenguaje simbólico para expresar emociones, valores o necesidades internas. Asimismo, indicó que la visibilización del fenómeno se ve impulsada por su difusión en redes sociales, a través de videos e imágenes.
No obstante, Fuentes Chávez subrayó la importancia de evaluar cada caso de manera individual. “Solo cuando esta identificación genera malestar significativo, aislamiento extremo o interfiere negativamente en la vida cotidiana, corresponde realizar una evaluación profesional”, precisó.
Finalmente, la docente enfatizó la necesidad de abordar el tema desde la información y la comprensión, evitando estigmatizaciones. “Es fundamental diferenciar entre una expresión identitaria y un problema de salud mental. La escucha, el acompañamiento y la orientación adecuada son claves para promover el bienestar psicológico y social de los jóvenes”, concluyó.
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