Chan Chan revela un nuevo secreto: hallan 38 individuos y una tumba con entierro inusual

El descubrimiento en el antiguo Palacio Gran Chimú revela tumbas prácticamente intactas y un entierro inusual que podría aportar nuevas pistas sobre los rituales y jerarquías de la sociedad Chimú.

Un excepcional hallazgo arqueológico en Chan Chan ha permitido identificar una plataforma funeraria casi intacta que conserva los restos de 38 individuos, además de ornamentos, armas, emblemas y otros objetos asociados a personas de alto estatus de la sociedad Chimú.

El descubrimiento se produjo en el conjunto amurallado Utzh An, conocido como el antiguo Palacio Gran Chimú, durante los trabajos de investigación, conservación y puesta en valor que se desarrollan en el complejo arqueológico.

La plataforma funeraria está conformada por una cámara central y dos cámaras laterales. En la cámara central, a la que se accede mediante una escalinata que desciende aproximadamente 2.5 metros, los investigadores encontraron los restos de un individuo acompañado de numerosas piezas elaboradas en concha y metal.

Una de las cámaras laterales no presentaba restos humanos, pero sí algunas armas y emblemas metálicos. En la otra se han registrado hasta el momento 20 individuos, mientras que otros 18 fueron identificados en diferentes espacios de la plataforma, alcanzando un total de 38 personas enterradas.

Un entierro que rompe con el patrón Chimú

Uno de los descubrimientos que más interrogantes ha generado entre los investigadores corresponde a un individuo cuyo tratamiento funerario resulta atípico para la sociedad Chimú.

Su cuerpo fue colocado completamente extendido en el fondo de una de las cámaras. Esta posición contrasta con los patrones funerarios Chimú conocidos, en los que los cuerpos eran generalmente colocados en posiciones flexionadas o sentadas.

Los arqueólogos consideran que esta particularidad podría estar relacionada con circunstancias especiales de su muerte. Entre las hipótesis que deberán ser investigadas se encuentra la posibilidad de que haya sido víctima de un ritual de sacrificio, aunque también se plantea que podría haber tenido una posición jerárquica excepcional frente a los demás individuos enterrados en el mismo espacio.

Ornamentos y objetos de alto estatus

Los materiales encontrados alrededor y sobre los esqueletos refuerzan la hipótesis de que la plataforma estuvo destinada a miembros de sectores privilegiados de la sociedad Chimú.

Entre las evidencias recuperadas figuran orejeras, collares y tocados metálicos, cajas de madera tallada con aplicaciones de metal y numerosos collares elaborados con conchas marinas y cuarzo.

También se identificó pigmentación roja sobre la cabeza de algunos individuos y en numerosas piezas de cerámica. Según los investigadores, este pigmento tenía un carácter sagrado y se encuentra asociado a contextos funerarios de alto rango en sociedades andinas.

Tecnología para preservar el hallazgo

La conservación de los restos constituye otro de los retos del proyecto debido a la fragilidad de los materiales orgánicos y óseos, afectados por el paso de los siglos y las condiciones de humedad de la costa norte.

Antes de retirar cualquier pieza u osamenta, los especialistas realizan un registro exhaustivo mediante fotogrametría de alta precisión. Para ello se toman cientos de fotografías desde diferentes ángulos, que posteriormente son procesadas para generar modelos tridimensionales con precisión milimétrica.

Solo después de completar este registro digital se procede al retiro manual de los restos y objetos, buscando preservar la mayor cantidad posible de información sobre la posición y relación entre cada evidencia.

El arqueólogo Jorge Meneses, responsable del proyecto de inversión, destacó que el hallazgo permitirá estudiar por primera vez contextos funerarios de élite Chimú que no fueron alterados por saqueadores.

Hasta antes de este descubrimiento, gran parte de la información sobre las tumbas de élite Chimú provenía de plataformas saqueadas o destruidas, por lo que los investigadores encontraban contextos incompletos y alterados.

Ahora, los especialistas tienen la posibilidad de analizar individuos y objetos en el lugar y disposición en que fueron depositados hace casi 600 años, lo que puede aportar información inédita sobre las prácticas funerarias y la organización social del antiguo reino Chimú.

El hallazgo también abre nuevas preguntas sobre la historia de Chan Chan, entre ellas la manera y el momento en que los incas ocuparon el complejo arqueológico después de la conquista del valle de Moche.

Al finalizar el proyecto de inversión en el sector Gran Chimú, se tiene previsto publicar un libro con los resultados de las investigaciones arqueológicas y los trabajos de conservación realizados, con el objetivo de difundir los nuevos conocimientos sobre la sociedad que gobernó los valles de la costa norte del Perú.