El economista Álvaro Cubas, del Consejo Privado de Competitividad, cuestionó el rezago en la ejecución presupuestal de La Libertad y advirtió que concentrar el gasto hacia el cierre del año no garantiza avances efectivos ni mejoras inmediatas para la población.
La baja ejecución del presupuesto público continúa siendo uno de los principales problemas que enfrentan los gobiernos locales y regionales de La Libertad. Para el economista Álvaro Cubas, del Consejo Privado de Competitividad, el retraso en el gasto representa oportunidades perdidas para la población y termina afectando la calidad de los servicios públicos.
Cubas sostuvo que La Libertad registra un importante rezago en la ejecución de su presupuesto y cuestionó que, incluso cuando algunas entidades incrementan su nivel de gasto, los recursos no necesariamente se destinan a proyectos que respondan a las principales necesidades del departamento.
“Es una región que está muy rezagada en términos de avance del presupuesto”, señaló el economista, quien agregó que parte del gasto no responde a prioridades y termina afectando los servicios que recibe la ciudadanía.
Obras paralizadas reflejan dificultades de gestión
El problema no se limita al porcentaje de presupuesto ejecutado. Según información citada de la Defensoría del Pueblo, el 43% de las obras públicas paralizadas se encuentra a cargo de gobiernos locales y regionales.
Esta situación evidencia las dificultades que existen para convertir los recursos asignados en infraestructura y servicios que lleguen oportunamente a la población.
La falta de propuestas con sustento técnico, problemas durante la ejecución y deficiencias en la gestión de los proyectos pueden contribuir a que las inversiones se retrasen o permanezcan inconclusas, reduciendo el impacto que deberían generar los recursos públicos.
Gasto acelerado hacia diciembre no garantiza resultados
Cubas también advirtió sobre el comportamiento habitual de las entidades públicas durante el último año de gestión, cuando suele incrementarse el ritmo de ejecución presupuestal.
Según explicó, aunque este año podría registrarse una mejora respecto a periodos anteriores, el incremento del gasto hacia los últimos meses no necesariamente significa que las obras avancen al mismo ritmo.
“En diciembre se realiza bastante, eso no es positivo, refleja un gasto tardío, no va a impactar con efecto inmediato en el avance de la obra”, afirmó.
El economista estimó que algunas entidades podrían cerrar el año con niveles de ejecución de entre 88% y 90%, aunque remarcó que el porcentaje final de gasto no debe analizarse de manera aislada.
El desafío, explicó, está en que los recursos públicos sean utilizados a tiempo, con calidad y en proyectos que respondan a las necesidades prioritarias de la población.
Así, una ejecución presupuestal elevada al cierre del año no necesariamente representa una gestión eficiente si buena parte del gasto se concentra en los últimos meses y los beneficios de las inversiones no llegan oportunamente a los ciudadanos.