Cuatro bancas fueron donadas por la familia Mannucci Vega y una quinta por el regidor Juan Namoc. La iniciativa busca mejorar el mobiliario urbano de una de las zonas más transitadas del centro histórico, por donde circulan unas 30 mil personas al día.

El Paseo Peatonal Pizarro, uno de los principales espacios públicos del centro histórico de Trujillo, empieza a recuperar parte de su tradicional imagen con la instalación de bancas de fierro fundido y madera, similares a las que evocan el mobiliario urbano de épocas pasadas.
Cuatro de estas bancas fueron donadas por los hermanos Cecilia, Adriana, Marta y Carlos Mannucci Vega, a través de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT), mientras que el regidor provincial Juan Namoc Medina anunció la donación de una quinta banca.
La instalación se realizó en la cuadra seis del paseo, junto a una de las jardineras que anteriormente funcionaba como pileta, permitiendo que turistas y transeúntes cuenten ahora con un espacio para sentarse, descansar y disfrutar del entorno.
Se necesitan 16 bancas para todo el paseo
Aunque la instalación de las primeras bancas representa una mejora para el sector, todavía se requiere ampliar el mobiliario urbano. Según lo informado, serían necesarias 16 bancas para acondicionar todo el Paseo Peatonal Pizarro.
Durante la sesión del Concejo Municipal en la que se aprobó la donación, el regidor Juan Namoc se comprometió a aportar una banca similar y planteó que el sector privado también pueda sumarse a esta iniciativa para contribuir al mejoramiento de los espacios públicos de Trujillo.
La familia Mannucci Vega decidió realizar la donación al considerar que este sector carecía de lugares adecuados para la permanencia de los visitantes y vecinos.

Un paseo por donde pasan 30 mil personas al día
El Paseo Peatonal Pizarro es considerado uno de los principales ejes del centro histórico de Trujillo. Se estima que alrededor de 30 mil personas transitan diariamente por este espacio.
A lo largo de sus cuadras se encuentran 17 monumentos de alto valor arquitectónico, que mantienen una unidad visual característica del centro histórico.
La incorporación de bancas busca que el paseo no sea únicamente un lugar de tránsito, sino también un espacio de permanencia, descanso y encuentro para residentes y visitantes.
De antiguas piletas a nuevas áreas de descanso
El paseo peatonal contaba originalmente con cuatro piletas ubicadas en las cuadras 5, 6, 7 y 8. Sin embargo, debido a que permanecieron abandonadas durante años y dejaron de funcionar, en 2023 se optó por convertirlas en jardineras.
Precisamente, junto a una de estas estructuras, ubicada en la cuadra seis, fueron colocadas las cuatro bancas donadas por la familia Mannucci Vega.
A esta intervención se suman otros trabajos realizados durante este año, como la reposición de adoquines deteriorados, pintado de macetas, reparación de elementos urbanos y recuperación de colores originales.
Buscan que el centro histórico sea más amigable para el peatón
La gerente del Proyecto de Recuperación del Centro Histórico (PAMT), Nancy Pretell, destacó la importancia de incorporar espacios que permitan a las personas detenerse y permanecer en las calles.
La funcionaria sostuvo que las ciudades deben priorizar al peatón y contar con áreas destinadas al descanso y la interacción social.
Como ejemplo mencionó la plazuela El Recreo y la Plaza de Armas de Trujillo, donde las bancas son utilizadas diariamente por vecinos y visitantes para conversar y socializar.
En el Paseo Pizarro, la incorporación de este nuevo mobiliario busca generar una experiencia similar y recuperar el carácter de espacio público de esta importante vía del centro histórico.