A pesar de que 27 mil personas dejaron de ser pobres en 2024, la pobreza se mantiene por encima del nivel prepandemia.
Entre 2023 y 2024, la tasa de pobreza en La Libertad se redujo de 31.6% a 30.2%, permitiendo que 27 mil liberteños salieran de esta situación. Sin embargo, la pobreza en la región sigue por encima del promedio nacional (27.6%) y lejos de su nivel de 2019 (24.7%). Se estima que aún hay 142 mil liberteños más en situación de pobreza en comparación con el periodo prepandemia.
La reducción de la pobreza en 2024 se atribuye principalmente al crecimiento económico, con una expansión del 6.3% en la economía regional, impulsada por los sectores pesca (140.3%), agropecuario (11.9%) y manufactura (9.6%). Además, la inflación se moderó de 8.6% en 2023 a 1.5% en 2024, lo que permitió un incremento del 1.8% en el ingreso real de los hogares. No obstante, el ingreso aún se encuentra S/ 121 por debajo de lo registrado en 2019.
La pobreza se ha concentrado más en las zonas urbanas, pasando del 53.0% en 2019 al 71.5% en 2024, lo que representa un incremento de más de 192 mil personas en situación de pobreza urbana. Entre 2023 y 2024, la pobreza urbana cayó de 28.1% a 26.1%, aunque aún supera su nivel prepandemia (16.3%). En contraste, la pobreza rural subió por primera vez en cinco años, pasando de 47.8% a 49.9%, aunque se mantiene por debajo del nivel de 2019 (55.5%).
En cuanto a la pobreza extrema, La Libertad registra la segunda tasa más alta en el norte del país con un 6.6% de la población en esta situación, lo que equivale a aproximadamente 136 mil personas.
Para 2025, el Instituto Peruano de Economía (IPE) proyecta un crecimiento del 3.1% en la región. Sin embargo, estima que, con tasas de crecimiento en torno al 3%, al Perú le tomaría entre 10 a 20 años regresar a los niveles de pobreza previos a la pandemia. Para acelerar este proceso, se requiere promover un entorno favorable para la inversión privada, reconfigurar los programas sociales para responder al avance de la pobreza urbana, atender con urgencia la anemia y la desnutrición crónica, y mejorar el acceso a servicios básicos.