Otuzco: Pobladores intentan sacar en burro a alcalde por controvertido proyecto de agua y desagüe

Le recordaron la “Carretera de la Muerte” en Barro Negro donde murieron dos policías.

La tensión alcanzó niveles críticos en la plaza de armas de Otuzco luego de que cientos de ciudadanos expresaran su rechazo al alcalde provincial, Julio Mantilla, por su intento de articular el proyecto de Agua Potable y Alcantarillado con la empresa Sedalib. La indignación popular fue tal que un grupo de manifestantes propuso simbólicamente sacarlo «en burro», expresión popular que representa el máximo repudio a una autoridad en la sierra liberteña.

La convocatoria, realizada por el propio alcalde con el objetivo de informar a la población sobre los avances del proyecto de saneamiento valorado en 130 millones de soles, se convirtió en una masiva protesta ciudadana. Se estima que al menos tres mil personas asistieron al evento, que terminó abruptamente en medio de gritos, abucheos y consignas en contra de la posible entrega del servicio a la Empresa Prestadora de Servicios de Saneamiento (EPS) Sedalib S.A.

Durante la jornada, varios ciudadanos tomaron la palabra para expresar su rechazo. Uno de ellos, en representación del sentir general, afirmó: “Es una traición y falta de respeto al pueblo. No podemos permitir que entre gallos y media noche nos vendan el agua”. Su intervención fue ovacionada por los presentes, que exigieron la anulación del Acuerdo de Concejo que permite la intervención de Sedalib.

Frente a los cuestionamientos, Mantilla aseguró que el convenio con la EPS no implica la entrega del servicio, sino únicamente la solicitud de un informe técnico para completar el expediente del proyecto. Sin embargo, sus argumentos no lograron calmar los ánimos. La reunión tuvo que ser suspendida y el alcalde fue escoltado fuera del lugar por más de 50 policías y personal de seguridad, mientras una parte de la multitud lo increpaba con pancartas y gritos de «¡Fuera, Mantilla!»

El incidente evidencia la profunda desconfianza de la población hacia la posibilidad de que Sedalib administre el servicio de agua y desagüe en Otuzco, una provincia históricamente marginada en temas de infraestructura básica. Para muchos, este proyecto representa no solo una oportunidad de mejora, sino también un riesgo de privatización encubierta que podría encarecer el acceso a un recurso esencial.

Este episodio supone un duro revés político para la gestión de Julio Mantilla y plantea serias dudas sobre la continuidad del proyecto en su forma actual. La presión social y la exigencia de mayor transparencia podrían obligar al gobierno local a replantear su estrategia.