El candidato de Perú Primero advierte que extorsiones, explosivos y cobro de cupos mantienen atemorizadas a familias y pequeños negocios, y plantea una reestructuración profunda del sistema de seguridad.
La ciudad de Trujillo vive hoy bajo el miedo constante de las extorsiones y el cobro de cupos, una problemática que se ha intensificado con detonaciones de explosivos vinculadas a mafias criminales que exigen pagos a empresarios, emprendedores y pequeños comerciantes. Esta situación, sin embargo, no es exclusiva de la capital liberteña, sino que se extiende a toda la región La Libertad y al país.
Frente a este escenario, Saúl Tacar, candidato a la Cámara de Diputados por La Libertad del partido Perú Primero (N.° 1), señaló que los ciudadanos se sienten desamparados ante la falta de respuestas firmes del Estado para frenar el avance de la delincuencia.
El reciente atentado con explosivos registrado en las inmediaciones de una conocida universidad volvió a sembrar pánico entre los vecinos y evidenció que la violencia ligada a las extorsiones no distingue sectores ni zonas, extendiéndose de manera alarmante por distintos distritos de Trujillo.
Bodegas, restaurantes, transportistas, pequeños negocios y emprendimientos familiares han sido víctimas recurrentes de estos hechos delictivos. Para Tacar, combatir la inseguridad debe ser la prioridad número uno de las autoridades, ya que afecta directamente la economía local y la tranquilidad de las familias.
En ese sentido, el candidato planteó la declaratoria de emergencia inmediata de la Policía Nacional del Perú (PNP), así como una reestructuración integral de la PNP y del Ministerio Público, dotándolos de respaldo económico, logístico y humano real. Asimismo, pidió la derogatoria de las llamadas “leyes procrimen”, las cuales —según afirmó— debilitan la lucha contra la delincuencia organizada.
Saúl Tacar reiteró que su propuesta política está centrada en fortalecer la seguridad ciudadana mediante reformas estructurales, con el objetivo de recuperar el orden y devolver la tranquilidad a las familias liberteñas, hoy golpeadas por una de las peores crisis de inseguridad de los últimos años.