La alianza reúne a universidades de España, Argentina, Brasil, Colombia y México para promover el bienestar emocional, fortalecer la atención integral y fomentar la cooperación internacional en favor de la salud mental.

La Universidad César Vallejo (UCV) fue escenario de la firma del Pacto Iberoamericano por la Salud Mental Universitaria, un acuerdo suscrito por representantes de universidades de cinco países que busca fortalecer el bienestar emocional de estudiantes, docentes y colaboradores mediante acciones conjuntas de investigación, prevención e intercambio de buenas prácticas.
La iniciativa se concretó durante el IV Encuentro Iberoamericano de Líderes Universitarios, desarrollado en Trujillo, donde autoridades académicas coincidieron en la necesidad de colocar la salud mental como una prioridad dentro de la educación superior.
Uno de los momentos más destacados del encuentro fue la ponencia de la rectora de la Universidad de Valladolid (España), Pilar Garcés García, quien enfatizó que el bienestar emocional es un componente indispensable para el éxito académico.
«No existen algoritmos que sustituyan un abrazo», expresó la académica, al señalar que las universidades deben acompañar a sus estudiantes no solo en su formación profesional, sino también en los desafíos personales que enfrentan.

Asimismo, sostuvo que «una universidad no puede evitar todos los dolores de sus estudiantes, pero sí puede procurar que nadie tenga que afrontarlos completamente solo», e invitó a replantear el propósito de la educación superior, afirmando que educar implica acompañar a las personas en su desarrollo integral.
El pacto fue impulsado por el programa Blindaje para el Cora de la UCV y fue suscrito por rectores de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), la Universidade Estadual Paulista (Brasil), la Universidad Libre (Colombia), la Universidad de Valladolid (España) y el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara (México).
El acuerdo contempla la promoción de estrategias orientadas al bienestar emocional, el fortalecimiento de los servicios de atención integral y la creación de redes de cooperación para compartir investigaciones, experiencias y modelos de intervención entre las instituciones participantes.
Por su parte, la vicerrectora de Bienestar y Responsabilidad Social Universitaria de la UCV, Verónika Calderón, destacó que la calidad educativa también debe medirse por la capacidad de las universidades para generar entornos saludables y propicios para el desarrollo humano.
«La calidad educativa no puede medirse solo por la excelencia académica o la producción científica; una universidad de excelencia es aquella que crea las condiciones para que cada estudiante, docente y colaborador pueda desarrollarse plenamente», afirmó.