La tradicional celebración del Corpus Christi reunió a miles de creyentes en el centro histórico de Trujillo. La jornada incluyó una multitudinaria misa, una solemne procesión con el Santísimo Sacramento y la exhibición de 43 alfombras artísticas elaboradas alrededor de la Plaza de Armas.

En una emotiva manifestación de fe y devoción, miles de fieles participaron en la celebración del Corpus Christi Arquidiocesano en Trujillo, renovando su compromiso cristiano en torno a la Eucaristía, considerada el centro y culmen de la vida de la Iglesia Católica.
La actividad se desarrolló en el marco del Año Jubilar Arquidiocesano dedicado a Santo Toribio de Mogrovejo, con motivo de los 300 años de su canonización, y congregó a sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos provenientes de diversas parroquias de la región.
Misa solemne en la Basílica Catedral
La jornada comenzó con una solemne eucaristía presidida por Alfredo Vizcarra Mori en el atrio de la Basílica Catedral de Trujillo.
Durante su homilía, el arzobispo recordó que la Eucaristía representa un don gratuito de Dios que invita a los creyentes a vivir en comunión, fraternidad y servicio.

Asimismo, exhortó a los fieles a construir una sociedad más solidaria y reconciliada, inspirada en los valores del Evangelio.
Procesión y coloridas alfombras alrededor de la Plaza de Armas
Tras la misa, se desarrolló la tradicional procesión con el Santísimo Sacramento, llevado en una custodia especial alrededor de la Plaza de Armas de Trujillo.
Uno de los momentos más destacados de la celebración fue el recorrido sobre 43 alfombras artísticas confeccionadas con aserrín teñido, flores y diversos materiales decorativos, elaboradas por parroquias, instituciones y grupos de fieles.
Las imágenes de Nuestra Señora de Fátima y Santo Toribio de Mogrovejo también acompañaron la ceremonia, reforzando el significado espiritual de esta festividad religiosa.
Oraciones por la paz y la dignidad humana
Durante la procesión, los asistentes elevaron plegarias por la paz, la unidad de las familias, la dignidad de toda persona humana y el cuidado de la creación.
Con cánticos, oraciones y expresiones de profunda fe, la comunidad católica reafirmó su devoción a Jesucristo presente en la Eucaristía, en una de las celebraciones religiosas más importantes del calendario litúrgico en Trujillo.
La masiva participación de fieles volvió a consolidar a la ciudad como referente de la tradición eucarística en el norte del país.