Vientos de gran intensidad generaron daños en distintos sectores de la provincia. Senamhi advierte que las ráfagas podrían alcanzar los 40 km/h este martes.

Fuertes ráfagas de viento volvieron a generar preocupación entre los vecinos de distintos puntos de la provincia de Trujillo, dejando daños materiales y situaciones de riesgo en varios sectores.
En La Esperanza, moradores de la calle Blanca Encalada reportaron la caída de un poste, mientras que en Víctor Larco Herrera, específicamente en Buenos Aires, los fuertes vientos provocaron el colapso de un techo de calamina.

La situación también afectó los alrededores del colegio Liceo Trujillo, en la urbanización Primavera, donde una hoja de una palmera artificial instalada para cubrir una antena de telecomunicaciones terminó desprendiéndose debido a la intensidad del viento, generando preocupación por la seguridad de los estudiantes.

Árboles y techos también resultaron afectados
En Víctor Larco Herrera, un árbol ubicado en un parque de la urbanización Vista Alegre también cedió ante las ráfagas y terminó cayendo.
Mientras tanto, en Huanchaco, vecinos del sector Ramón Castilla reportaron el desprendimiento de techos de calamina. Algunos moradores tuvieron que reforzar sus coberturas para evitar que fueran levantadas por el viento.

Los incidentes se producen en un contexto de incremento de la velocidad del viento en la costa norte. En las últimas semanas, el Senamhi ya había advertido sobre la presencia de fuertes ráfagas en la zona y sus posibles efectos, como el levantamiento de polvo y arena y la reducción de la visibilidad.
Vientos podrían alcanzar los 40 km/h
De acuerdo con el pronóstico citado por Diario Correo, para este miércoles 19 de agosto se esperan ráfagas de hasta 40 kilómetros por hora, por lo que se recomienda adoptar medidas de prevención, especialmente en viviendas con techos ligeros, estructuras provisionales, paneles y otros elementos que puedan desprenderse.

El panorama vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de diversos sectores de Trujillo frente a eventos meteorológicos de intensidad, particularmente en zonas donde existen viviendas con coberturas de calamina y estructuras expuestas.