Evalúan impactos ambientales y sociales ante posible exploración petrolera frente a las costas de Trujillo

La consultora Walsh Perú recoge información para el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto en el lote Z-62, a fin de cumplir con la normativa y prever posibles efectos en la biodiversidad y población local.

Con el fin de identificar posibles impactos ambientales y sociales del proyecto de perforación exploratoria de petróleo y gas en el lote Z-62, frente a las costas de Trujillo, se realizó una reunión de trabajo en la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT). La actividad forma parte del proceso de elaboración del Estudio de Impacto Ambiental Detallado (EIAD) que exige la normativa vigente.

Durante el encuentro, representantes de la consultora Walsh Perú S.A. dialogaron con el gerente general de la MPT, Luis Guillen Pinto, en representación del alcalde Mario Reyna, y con funcionarios del Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (SENACE) y del Servicio de Gestión Ambiental de Trujillo.

El objetivo fue recabar información social y técnica sobre el entorno donde se proyecta desarrollar el plan de perforación. La empresa Anadarko Perú B.V., Sucursal Peruana es la responsable del proyecto, que contempla la perforación de 15 pozos (5 exploratorios y 10 confirmatorios), con una inversión estimada de 100 millones de dólares.

El área de intervención abarca 656,356 hectáreas (6,563.5 km²), ubicadas entre 40 y 60 millas náuticas (74 a 111 km) frente al litoral liberteño, en profundidades de entre 150 y 250 metros. Actualmente, Anadarko se encuentra procesando los resultados de exploraciones previas en aguas profundas y gestionando la certificación ambiental obligatoria, a cargo del SENACE.

Durante la reunión, las autoridades locales expresaron la necesidad de que el estudio considere tanto aspectos técnicos como sociales, con especial atención al impacto en la biodiversidad marina y terrestre, así como en las comunidades costeras.

Como parte del estudio, la consultora desarrollará entrevistas y reuniones con autoridades, líderes sociales y población local durante los meses de mayo y junio, a fin de recoger información sobre las condiciones ambientales actuales y posibles efectos de la actividad extractiva. Esta etapa es clave para diseñar medidas de prevención, mitigación, control y, de ser necesario, compensación.

La ejecución del proyecto dependerá de la decisión de la empresa de avanzar a la siguiente fase de exploración y de la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental por parte de SENACE.