Se trata del primer estudio arqueológico que identifica con precisión las sustancias psicoactivas inhaladas en Chavín, un importante centro ceremonial donde, hasta ahora, existía escasa evidencia directa del uso ritual de drogas, a pesar de su reconocida actividad religiosa.
Un equipo de arqueólogos en Perú ha descubierto una sala oculta de más de 2,500 años de antigüedad en el sitio ceremonial de Chavín de Huántar, en la sierra norte-central del país. En su interior, los investigadores hallaron tubos e instrumentos de rapé elaborados con huesos de aves y conchas marinas, que contenían residuos de sustancias psicoactivas como vilca y nicotina, lo que confirma el uso de alucinógenos en rituales de carácter restringido.
El hallazgo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), se basa en el análisis de 23 artefactos recuperados de una galería subterránea que fue sellada hacia el año 500 a.C. Los estudios químicos revelaron la presencia de bufotenina —un potente alucinógeno presente en la planta vilca (Anadenanthera colubrina)—, así como nicotina y dimetiltriptamina (DMT), compuestos utilizados en prácticas visionarias y religiosas.
Según los arqueólogos, este descubrimiento constituye la primera evidencia directa del consumo ritual de drogas en Chavín, un centro ceremonial activo entre el 1200 a.C. y el 400 a.C., conocido por su compleja arquitectura y su papel en el desarrollo de religiones andinas tempranas. Los objetos encontrados, entre ellos tubos tallados con precisión posiblemente a partir de huesos de halcón peregrino, habrían servido como inhaladores personales para sustancias procesadas en forma de rapé.
Los análisis microbotánicos también identificaron rastros de raíces de Nicotiana y vilca en al menos cuatro piezas, confirmando que estas plantas eran molidas y aspiradas por la nariz durante ceremonias que se realizaban en espacios cerrados y de acceso restringido.
El acceso limitado a esta sala y la complejidad de los artefactos hallados sugieren que estos rituales eran exclusivos de una élite religiosa o política, lo que habría reforzado su estatus dentro de una sociedad en proceso de jerarquización. Para los investigadores, el uso controlado de sustancias psicoactivas pudo haber sido un mecanismo de poder simbólico, empleado para legitimar la desigualdad y consolidar estructuras sociales emergentes.
El hallazgo, resultado de excavaciones iniciadas en 2017, abre nuevas perspectivas sobre el papel de los alucinógenos en la vida ceremonial y el control ideológico en las antiguas civilizaciones andinas.