Microsoft extiende soporte de seguridad para Office en Windows 10 hasta 2028

La empresa continuará ofreciendo actualizaciones para las aplicaciones de Microsoft 365 en Windows 10 durante tres años más, pese al fin del soporte oficial del sistema operativo previsto para octubre de 2025.

Microsoft ha decidido ampliar el periodo de actualizaciones de seguridad para las aplicaciones de Microsoft 365 que operan en Windows 10. Inicialmente, la compañía había anunciado que dicho soporte finalizaría junto con el del sistema operativo, el próximo 14 de octubre de 2025. Sin embargo, en una actualización reciente de su política, confirmó que estas actualizaciones se mantendrán hasta el 10 de octubre de 2028.


El cambio fue comunicado de manera discreta a finales de abril, a través de un artículo publicado en su sitio de soporte técnico dirigido a administradores de sistemas. En él, Microsoft justifica la medida como un esfuerzo para facilitar la transición hacia Windows 11, asegurando que las actualizaciones seguirán distribuyéndose mediante los canales habituales.


La compañía señaló también que las aplicaciones de Microsoft 365 seguirán funcionando sin cambios en equipos con Windows 10, aunque advirtió que mantener este sistema operativo podría generar problemas de rendimiento y confiabilidad con el paso del tiempo. Por ello, recomendó a los usuarios corporativos y particulares avanzar cuanto antes hacia la nueva versión del sistema.


Microsoft no se refirió en su comunicado a los desafíos técnicos que enfrentan muchas empresas para adoptar Windows 11, especialmente debido a la incompatibilidad de la nueva versión con gran parte del hardware actualmente en uso.


Pese a las campañas activas de promoción del nuevo sistema operativo —incluidos mensajes a pantalla completa dirigidos a usuarios de Windows 10—, la adopción de Windows 11 continúa siendo más lenta de lo esperado. Según estimaciones del sector, Windows 10 sigue liderando ampliamente en cuota de mercado. Esta ampliación del soporte para las apps de Office podría leerse como un intento de reducir la presión sobre los usuarios y otorgarles más tiempo para planificar la migración tecnológica.