Nativo matsigenka se gradúa como magíster en Trujillo y busca transformar la educación desde su experiencia como líder y exmisionero

Luis Adán Aparicio, proveniente de la comunidad de Kirigueti, viajó seis días para recibir su título en Trujillo. Sueña con llegar al Ministerio de Educación y cambiar la currícula nacional para incluir la interculturalidad bilingüe.

Luis Adán Aparicio Peñarreal, de 56 años, ha hecho historia al convertirse en el primer nativo matsigenka en obtener una maestría en Ética, Responsabilidad Social y Desarrollo Integral en la Universidad Católica de Trujillo (UCT). Su travesía para recibir el diploma duró seis días, atravesando ríos en bote ponguero y carreteras en bus desde la comunidad amazónica de Kirigueti, en la cuenca del río Urubamba (Cusco), hasta la costa norte del país. Llegó un día después de la ceremonia, pero con la misma emoción y orgullo.

Aparicio, exmisionero durante 14 años en diversas comunidades nativas del VRAEM y exmiembro de órdenes religiosas como los dominicos y los misioneros de Quebec, fue separado del sacerdocio por un obispo, según relata, debido a su origen indígena. “Mi pecado fue ser nativo matsigenka”, afirma con firmeza.

Hoy, convertido en líder social y defensor de los derechos de los pueblos originarios, busca continuar su formación con un doctorado en interculturalidad. Su objetivo: llegar al Ministerio de Educación y cambiar la currícula nacional para que la educación bilingüe e intercultural deje de ser una promesa y se convierta en una política real.

Luis habla matsigenka, quechua y castellano. Tras servir en el Ejército, estudió Educación en Chimbote y ha sido dirigente comunal, fiscal en su comunidad y miembro del Consejo Machiguenga del río Urubamba. Reconoce la gran deuda del Estado con las comunidades nativas, especialmente en educación y salud.

Desde su natal Kirigueti —zona cercana a los yacimientos de gas de Camisea, donde operan grandes transnacionales—, Aparicio también exige mayor responsabilidad social empresarial. “Estas empresas se han olvidado bastante de la gente”, sostiene.

Con esta maestría, Luis Adán Aparicio se suma a un pequeño pero significativo grupo de profesionales indígenas que abren camino para nuevas generaciones. “Me gusta fomentar valores, y eso hago en las comunidades nativas. Esta maestría me ayudará aún más a hacerlo”, concluye.