El V Censo Nacional de Vicuñas registró 40 738 ejemplares en las áreas naturales protegidas del país durante 2025, frente a los 28 856 contabilizados un año antes. La Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca concentra casi el 89% de esta población.
La población de vicuñas en las áreas naturales protegidas del Perú creció 41,2% durante 2025, de acuerdo con los resultados del V Censo Nacional de Vicuñas.
El registro contabilizó 40 738 ejemplares, frente a los 28 856 vicuñas identificadas en 2024, lo que representa un incremento de 11 882 animales en un año.
El resultado constituye un indicador favorable para la conservación de esta especie emblemática de los Andes peruanos y refleja el impacto de las acciones de monitoreo, protección y manejo sostenible desarrolladas en las áreas naturales protegidas.
Salinas y Aguada Blanca concentra la mayor población
La Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca, ubicada en Arequipa, concentra la mayor cantidad de vicuñas registradas dentro de las áreas naturales protegidas.
En esta reserva se contabilizaron 36 219 ejemplares, equivalente al 88,9% del total nacional registrado en estas áreas.
Otro espacio emblemático es la Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille, en Ayacucho, considerada pionera en la recuperación y conservación de este camélido sudamericano.
Comunidades y guardaparques cumplen un papel clave
El monitoreo de las poblaciones de vicuñas involucra a guardaparques, especialistas y comunidades locales, quienes participan en acciones de vigilancia y manejo de los ecosistemas donde habita la especie.
También se vienen promoviendo prácticas para el aprovechamiento sostenible de la fibra de vicuña, buscando que la conservación pueda generar oportunidades económicas para las comunidades altoandinas.
Como parte de las medidas para enfrentar el déficit hídrico, se instalaron microrrepresas con geomembrana y se ampliaron 32 cochas, con el propósito de mejorar la disponibilidad de agua y pastos para la fauna silvestre.
También vigilan casos de sarna
El crecimiento de la población no elimina las amenazas sanitarias. Durante 2025 se reportaron 92 vicuñas afectadas por sarna, las cuales fueron atendidas mediante cercos sanitarios, tratamiento especializado, alimentación y seguimiento hasta su recuperación.
Los guardaparques tienen un papel importante durante los chaccus, ya que pueden identificar tempranamente a los animales afectados y coordinar su aislamiento y tratamiento.
Estas acciones se realizan además con la participación de entidades como Sernanp, Serfor y Senasa, con el objetivo de fortalecer la vigilancia sanitaria y la capacidad de respuesta ante posibles brotes.
Conservación y aprovechamiento sostenible
El incremento registrado en el último censo muestra que las estrategias de conservación pueden generar resultados concretos cuando existe vigilancia permanente y participación de las comunidades.
La vicuña no solo representa una especie emblemática de los ecosistemas altoandinos, sino que su fibra constituye también un recurso de alto valor económico. Por ello, el desafío pasa por mantener el crecimiento de sus poblaciones y, al mismo tiempo, garantizar un aprovechamiento sostenible que beneficie a las comunidades sin poner en riesgo la especie.