López Aliaga denuncia fraude y pide anular elecciones 2026 en medio de crisis electoral

El candidato de Renovación Popular cuestionó el proceso electoral y solicitó la nulidad de los comicios, mientras crecen las tensiones políticas en el país.

El candidato presidencial Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular, denunció un presunto fraude electoral en las Elecciones Generales 2026 y solicitó que los comicios sean declarados nulos, en medio de cuestionamientos al proceso.

Las declaraciones se producen tras los problemas logísticos registrados durante la jornada electoral, que incluyeron retrasos en la instalación de mesas de votación y dificultades en la distribución del material electoral en diversas zonas del país.

Según reportes, al menos 211 mesas no pudieron instalarse oportunamente, lo que afectó a más de 63 mil ciudadanos que no lograron votar en el horario establecido, generando malestar y dudas sobre la organización del proceso.

En este contexto, López Aliaga sostuvo que las irregularidades no serían hechos aislados, sino parte de un presunto intento de alterar los resultados electorales. Incluso, planteó la nulidad del proceso como una medida necesaria frente a lo que considera una afectación a la voluntad popular.

No obstante, diversos actores políticos han pedido cautela frente a estas afirmaciones. El candidato Jorge Nieto rechazó las denuncias sin sustento y exigió la presentación de pruebas concretas. “Quien haga acusaciones de ese calibre debe demostrarlo”, señaló, marcando distancia de la narrativa de fraude.

Asimismo, organismos y observadores han indicado que, si bien se registraron fallas logísticas importantes, no existen evidencias concluyentes de fraude electoral, atribuyendo los problemas a deficiencias en la organización del proceso.

El escenario electoral continúa siendo tenso, especialmente por la disputa por el pase a la segunda vuelta, en la que varios candidatos se mantienen con porcentajes cercanos mientras avanza el conteo oficial.

Las denuncias y pedidos de nulidad añaden presión sobre las autoridades electorales, en un contexto donde la transparencia y la confianza en el sistema son claves para la legitimidad de los resultados.