El espacio donde descansó el pontífice tras su elección fue acondicionado por la comunidad católica de la Arquidiócesis de Trujillo.

La visita del papa León XIV, el primer pontífice peruano de la historia, ha marcado un hito no solo para la Iglesia católica del país, sino también para la ciudad de Trujillo, que lo recibió con una fervorosa muestra de fe y hospitalidad. Uno de los aspectos más comentados de su estadía ha sido la habitación acondicionada especialmente para él en las instalaciones del Arzobispado local.
Este espacio, ubicado en la sede de la Arquidiócesis de Trujillo, fue cuidadosamente preparado para garantizar el descanso y la comodidad del nuevo Sumo Pontífice, cuyo nombre secular es Robert Prevost, y que fue designado como papa León XIV tras la reciente elección en el cónclave celebrado en Roma.
La habitación, sencilla pero sobria, refleja el espíritu pastoral del nuevo papa. Está equipada con una cama individual, un pequeño escritorio, una silla de madera tallada y una cruz de Cristo en la cabecera. También cuenta con una imagen de la Virgen de la Puerta, símbolo de devoción mariana del norte peruano, como un gesto de cercanía y arraigo con la fe popular.
El ambiente, adornado con flores naturales y una iluminación cálida, fue decorado por feligreses y voluntarios, quienes quisieron rendir homenaje al pontífice nacido en territorio peruano. La austeridad y el recogimiento del lugar han sido destacados por los visitantes y la prensa local.
Durante su estadía en Trujillo, León XIV participó en una serie de actos litúrgicos y encuentros con la comunidad, resaltando el papel de la Iglesia en la promoción de la paz, la justicia social y el diálogo en el país.
La habitación, según se ha informado, será conservada como un espacio conmemorativo en honor a esta histórica visita, y estará abierta al público en fechas especiales.