¿Adiós a dos décadas de izquierda? Bolivia va a segunda vuelta entre dos candidatos de derecha

La elección de este 17 de agosto arroja resultados históricos: Rodrigo Paz (centrista) lidera con más del 32 %, mientras Jorge “Tuto” Quiroga (derecha) se ubica en segundo lugar. El MAS, partido hegemónico durante 20 años, quedó relegado y la contienda avanzará a una inédita segunda vuelta programada para el 19 de octubre.

En una jornada electoral inédita, Bolivia celebró este domingo comicios presidenciales con la posibilidad real de poner fin a casi 20 años de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), partido liderado por Evo Morales.

Las primeras cifras oficiales muestran a Rodrigo Paz Pereira, senador del Partido Demócrata Cristiano, en primera posición con alrededor del 32 % de los votos, seguido por el conservador expresidente Jorge “Tuto” Quiroga con casi el 27 %. Ninguno logró alcanzar el umbral del 40 % ni una ventaja de 10 puntos, por lo que la elección se definirá en una votación de segunda vuelta, programada para el 19 de octubre.

Este escenario representa una sacudida política sin precedentes: el MAS, desgastado por la crisis económica (inflación del 23 % en junio, escasez de combustibles y divisas) y fragmentado tras las divisiones entre Evo Morales y Luis Arce, quedó con un respaldo marginal de apenas el 3 %.

Situación económica y expectativas

El país atraviesa su peor crisis económica en décadas. La mala gestión y la desconfianza ciudadana se han trasladado al voto, donde el electorado apuesta por figuras nuevas o con experiencia técnica, pero alejadas de la izquierda tradicional.

Qué esperar de la segunda vuelta

Rodrigo Paz, inesperado líder, se presenta como una alternativa centrista, promoviendo limpieza administrativa y descentralización.
Jorge Quiroga, con un discurso más radical de derecha, busca revertir el legado izquierdista y acercarse al Fondo Monetario Internacional.
– El MAS enfrenta el ocaso político con demandas por renovación e instituciones debilitadas.

El resultado marcará no solo el relevo de poderes, sino también el posible giro de Bolivia hacia modelos económicos más abiertos y alianzas geopolíticas distintas a las regionales con gobiernos de izquierda.