El movimiento telúrico provocó desprendimiento de tierra y piedras, además del colapso de paredes de adobe en seis viviendas de la localidad de Puya. Especialista de la UCV explica los factores que incrementan el riesgo durante un terremoto.
Un sismo de magnitud 7.2 remeció la región Ayacucho este jueves 20 de agosto, de acuerdo con el reporte del Instituto Geofísico del Perú (IGP). El epicentro fue localizado a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas.
El movimiento provocó el desprendimiento de tierra y piedras en diferentes sectores. Además, en la localidad de Puya se reportó el colapso de paredes de adobe en seis viviendas, evidenciando la vulnerabilidad de algunas construcciones frente a movimientos telúricos de gran intensidad.
Suelo y calidad de las construcciones
El comportamiento de las edificaciones durante un sismo no depende únicamente de la intensidad del movimiento. Las características del suelo también pueden incrementar los daños.
El ingeniero geólogo Jorge Capuñay Sosa, docente de la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad César Vallejo (UCV), explicó que los suelos conformados por arenas sueltas pueden experimentar cambios durante un movimiento telúrico.
“Cuando ocurre un sismo, las arenas que están sueltas se compactan y asientan, pudiendo generar perforamiento, fisuración o fallas”, señaló el especialista en gestión del riesgo de desastres.
Perú, un país expuesto a los terremotos
El especialista recordó que el territorio peruano se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona caracterizada por una intensa actividad sísmica.
Ante esta realidad, consideró necesario fortalecer una cultura permanente de prevención y no limitar la preparación únicamente a los simulacros.
“Tenemos que prepararnos participando en simulacros, identificando zonas seguras, evitando aglomeraciones y tomando diferentes medidas de prevención para mitigar los efectos”, sostuvo Capuñay.
¿Qué ocurre en las zonas costeras?
La preocupación también se extiende a las localidades ubicadas frente al mar, debido a la posibilidad de que un terremoto de gran magnitud pueda generar un tsunami.
Ante un eventual escenario de este tipo, el especialista recomendó que la población siga las rutas de evacuación establecidas y se dirija hacia zonas seguras, siguiendo las indicaciones de las autoridades.
El sismo registrado en Ayacucho vuelve a evidenciar que los terremotos no pueden prevenirse, pero sus consecuencias sí pueden reducirse mediante construcciones adecuadas, identificación de zonas de riesgo, rutas de evacuación y preparación permanente de la población.