Encuentro con militantes y excandidatos dejó dudas sobre la unidad del partido de César Acuña rumbo a las elecciones regionales y municipales 2026.
La reciente convocatoria liderada por Gisell Prado, vinculada a César Acuña, evidenció las tensiones internas que atraviesa Alianza para el Progreso (APP) tras los resultados adversos en las Elecciones Generales 2026.
El encuentro, dirigido a candidatos que no lograron alcanzar escaños en el Senado y la Cámara de Diputados, así como a la militancia apepista, tuvo como principal mensaje la necesidad de unidad y reorganización con miras a las elecciones regionales y municipales de octubre de 2026. Sin embargo, la respuesta fue menor a la esperada.
De acuerdo con lo observado, la asistencia fue reducida y destacó la ausencia de varias figuras que participaron como postulantes al Congreso, lo que ha generado cuestionamientos sobre la real cohesión interna del partido en este nuevo escenario político.
Aunque el discurso oficial apunta a una pronta reorganización y a mantener vigente la estructura partidaria, el contexto sugiere un panorama más complejo. Diversas señales indicarían que algunos exintegrantes estarían evaluando tomar distancia de APP, en medio de un proceso de reconfiguración política tras su caída electoral.
Este escenario pone en duda la capacidad del partido para articular una estrategia sólida de cara a los próximos comicios subnacionales, donde buscarán recuperar protagonismo en regiones clave como La Libertad.
La narrativa de una eventual “resurrección” política, impulsada desde sectores cercanos al liderazgo del partido, no parece generar consenso total dentro de sus filas, evidenciando un momento crítico para APP en su intento por recomponerse.